
El mundo está dividido en dos clases de personas: los que gozan de la vida viviendo el “aquí y ahora”, en días de asados, piscina y baile, viviendo y comprando a crédito con lo que no tienen pero a que otros les cuesta hasta la vida y los que no pueden descansar en sus casas disfrutando una tarde de asados, piscina y baile sin preguntarse cuanta gente y cuantos recursos han sido depredados para que YO disfrute de esto.
Esto es una realidad: Hay quienes toman conciencia y hay quienes se niegan a hacerlo. Y a no ser que estemos todos equivocados viviendo vidas que no nos pertenecen, es lo que hay en el mundo hoy.
Y es que hay quienes viven sus vidas como en una fiesta interminable por el furtivo y evanescente afán de disfrutar “hoy” porque “La vida es ahora” como reza un comercial de una multinacional sin conciencia alguna de a quienes y cuánto cuesta todo aquello, cuidando solamente de llenar sus bolsillos para adquirir mas y mas bienes materiales, pensando en que no habrá un mañana.
Pero ese “mañana” se ha convertido en un urgente “hoy”.
Y está la otra cara de la medalla – aquellos por los que indudablemente el mundo aún se mantiene donde está - que son aquellos que no pueden dejar de hacer algo para que se detenga todo lo que la otra mitad del mundo está haciendo.
Todo lo que hacemos en nuestras vidas individualmente, repercute en todos y cada uno de los otros seres humanos en el mundo. Lo que hace la gente en América del Norte trae consecuencias en la gente de Africa, Asia, América del Sur y viceversa. Lo que consumimos hoy, privará a otros de consumirlo. Si talamos un bosque nativo, desaparecerán cientos de especies que viven de ese bosque. Para volver a repoblar esa tala, pasarán varios años y las especies no volverán, habrán desparecido para siempre pues sólo se alimentaban de ESOS árboles. Como ejemplo, no puedes reemplazar una Sequoia por un Eucaliptus.
Cada cosa que hagamos, será en desmedro o ayuda de otros. De nosotros dependerá. Esto es real y quieran o no, es algo que influirá en los próximos 20 años -si es que los hay – de la vida en el planeta. Esta es una oportunidad única en la evolución de la vida en la tierra en la que una raza superior (aparecida hace no mas de un millón de años) tiene la misión – y el deber - de intervenir en la vida animal y vegetal con resultados positivos para su propio entorno. Nosotros somos la madre tierra, pertenecemos a la pangea ancestral que formó la vida. No debemos desperdiciar esta oportunidad. Si lo hacemos, seremos la especie mas abominable que haya existido nunca. ¿ Lo somos ?

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